el teatro lo arman los fondos, la cuenta la pagan los que ejecutan
· originally published on LinkedIn →

el guión vc llegó tarde a latam y sin el elenco completo
en buena parte de los startups respaldados por capital de riesgo, el trabajo operativo existe para sostener una distancia: la que separa lo que la empresa dice que es de lo que efectivamente hace. se arma el tablero de analytics, se escriben las prds, se planifica la migración de infraestructura, se negocia con los proveedores, se instrumentan los funnels. todo eso es trabajo real, competente, a veces excelente. y casi todo se ejecuta para que la fábrica alcance al folleto.
cuando un proyecto así fracasa, la lectura cómoda es que falló la ejecución. la lectura incómoda es que el sistema estaba mal planteado desde el origen. el relato no era una representación del negocio. el relato era el negocio. y el equipo se pasó meses o años tratando de que la realidad operativa alcanzara a una promesa que el modelo nunca tuvo cómo cumplir.
no es una anécdota aislada. es la mecánica del capital de riesgo, y hay por lo menos tres libros escritos desde adentro del ecosistema que la documentan con una honestidad que no vas a encontrar en ningún deck de un fondo.
el primero es chaos monkeys, de antonio garcia martinez, que pasó por y combinator, levantó plata de los nombres más pesados de silicona valley y después fue product manager en facebook. el segundo es uncanny valley, de anna wiener, que llegó a san francisco desde la industria editorial y trabajó en tres startups respaldadas por capital de riesgo. el tercero es disrupted, de dan lyons, que entró a hubspot a los cincuenta y dos años después de una carrera en periodismo y vio el experimento desde la única perspectiva que el ecosistema no tolera: la del adulto en la sala.
los tres describen lo mismo desde tres ángulos distintos. lo que describen no es corrupción ni incompetencia. es algo más incómodo: un sistema que funciona exactamente como fue diseñado, y cuyo diseño no tiene casi ninguna relación con producir negocios viables.
empecemos por el pitch, que es el ritual fundacional.
garcia martinez describe el fundraising como "an operatic drama on the order of a latin american telenovela." no lo dice con ironía. lo dice como quien explica una regla. el demo day de y combinator, donde los founders presentan ante una sala de inversores, no es una evaluación de productos. es una competencia de performance donde los equipos tratan de superarse con productos cada vez más desarrollados, gráficos de usuarios con pendiente ascendente, o noticias de financiamiento. la pendiente del gráfico importa más que lo que el gráfico mide.
cuando llega a sequoia, lo que encuentra no es una sala de reuniones. es un templo. los logos enmarcados de apple, google, oracle, airbnb cuelgan de cada pared. garcia martinez los describe como "a mini-louvre of victorious american capitalism." y va más lejos, porque entiende la naturaleza religiosa de lo que está viendo: las placas que conmemoran los deals exitosos son, escribe, las reliquias de una fe donde "capitalism's miracles simply culminate in nasdaq ticker symbols rather than saintly relics." te hacen desfilar frente al panteón para ver si estás a la altura de la leyenda. no si tu producto funciona. si encajás en la liturgia.
y la liturgia tiene una gramática rígida. cuando un inversor le pregunta a garcia martinez qué haría si microsoft ofreciera comprarlo por cincuenta millones, la pregunta le arranca el guión preparado de la cabeza y lo deja mudo. no porque no supiera la respuesta de negocios. porque se salió del libreto. el libreto dice que estás ahí para construir algo enorme, no para venderte. cuando no lo recita bien, el rechazo llega esa misma noche.
la prueba más cruda de que esto no es evaluación sino ritual: chris sacca, uno de los inversores más influyentes de silicon valley, escucha el pitch de adgrok en un bar de temática vaquera durante menos de treinta minutos, dice "i'm in" y se va antes de que el equipo procese lo que pasó. no hubo due diligence. no hubo modelo verificado. hubo una señal aceptada en una primera cita. y garcia martinez explica por qué eso importa más allá del cheque: el nombre dorado de sacca en el cap table obra "that essential but elusive miracle: convincing other weak-kneed investors to invest simply due to his presence."
ahí está el corazón de todo. la presencia de un inversor de estatus convence a los demás, que convencen a los siguientes, en una cadena donde ningún eslabón es una evaluación independiente del negocio. es un sistema de señales que imita la evaluación sin serlo. garcia martinez lo dice sin anestesia: cuando aconseja a los founders cómo distinguir a quién tiene poder de decisión real, concluye que todos los demás en el fondo son "as much an accessory as the hot receptionists." el aparato entero del venture capital, visto desde adentro por alguien que lo navegó con éxito, es escenografía con un puñado de decisiones reales escondidas detrás.
anna wiener lo ve desde el lado opuesto: el de alguien que llega sin haber internalizado el guión y se da cuenta de que todos lo están leyendo.
su descripción del momento es la mejor radiografía que conozco de la euforia que precede a cada ciclo: "the optimism of no hurdles, no limits, no bad ideas. the optimism of capital, power, and opportunity." cuando un venture capitalist famoso declara que el software se está comiendo el mundo, wiener observa cómo esa frase se cita en decks y comunicados y avisos de trabajo "as if it were proof of something." no como metáfora. como evidencia. la frase reemplaza al argumento.
lo más filoso de wiener es que ella sabe que está actuando y actúa igual. sentada frente a ingenieros, product managers y ctos de varias empresas, concluye: "we're all just reading from someone else's script." el guión no salió de ningún resultado. salió de un conjunto de experiencias ajenas, de google y facebook y amazon, destiladas en rituales que se replican sin que nadie pregunte si aplican al caso de enfrente.
las oficinas se parecen entre sí porque son aesthetics que existen, escribe, "to insist on their own reality." una startup de software para programadores le hace decorar la sala de espera como una réplica del despacho oval, con la alfombra azul presidencial y el mascot de la empresa bordado. la startup de e-books donde entra wiener levanta tres millones de dólares, y los fundadores, con dos años de experiencia, hablan de su trabajo como veteranos de toda la vida. la credibilidad no viene del track record. viene de haber absorbido la postura, el vocabulario, la camisa abotonada hasta la clavícula.
y cuando hace falta justificar lo que la empresa hace, la cultura provee el mantra. el solutions manager de la startup de analytics, cada vez que alguien plantea un reparo sobre la vigilancia que el producto habilita, sonríe y dice: "don't forget, we're on the right side of things. we're the good guys." la cultura no está hecha para cuestionarse. está hecha para reproducirse. el feature que la empresa lanza con más orgullo se llama, sin una pizca de ironía, "addiction": mide con qué frecuencia los usuarios vuelven a una app, hora por hora. wiener escribe el texto promocional bajo el nombre del ceo. nadie en la empresa, criada entera en internet, se detiene a preguntar si fomentar la adicción es algo que uno debería querer.
dan lyons documenta el caso límite, y es el que más cuesta defender: hubspot hizo su ipo a casi dos mil millones de dólares sin haber sido rentable jamás. ni una vez.
su diagnóstico de los fundadores no tiene matices: no eran héroes sino "a pack of sales and marketing charlatans who spun a good story about magical transformational technology and got rich by selling shares in a company that still has never turned a profit." y antes de eso, define la palabra burbuja no como un fenómeno financiero sino como un estado mental: el de los creyentes y los tomadores de kool-aid, "impervious to criticism, immunized against reality, unaware of how ridiculous they appear to the outside world."
el aparato cultural de hubspot es la prueba de cómo la cultura sustituye a la sustancia. el culture code era, en palabras del propio fundador, "aspiracional": describía valores que la empresa no practicaba todavía. cuando despedían a alguien, el evento se llamaba "graduation." había una palabra inventada, "delightion." había un slogan, "1+1=3", usado como criterio para evaluar ideas. lyons lo mira y pregunta lo obvio: qué significa todo esto. su respuesta es que no significa nada, y que lo asombroso es que cientos de personas lo repitan con la cara seria.
el lenguaje no es decorativo. es funcional. crea una realidad paralela donde la ausencia de rentabilidad es un detalle operativo y no un veredicto. y cuando esa realidad paralela choca con la real, gana la paralela. hubspot vende software de "inbound marketing" cuya premisa es que ya no vas a necesitar un ejército de vendedores llamando gente a ciegas. al mismo tiempo opera un call center masivo donde cientos de chicos de veintipico repiten un script todo el día. lyons lo nombra con precisión: el negocio real y la narrativa pública son dos cosas distintas que conviven sin que nadie las confronte.
la frase que mejor captura para qué existe todo el aparato la dice una colega de lyons en una pelea de facebook. lo acusa de no ser un jugador de equipo porque, le dice, "we're all supposed to be solving for ev." ev es enterprise value. el trabajo de todos, en última instancia, no es construir un negocio: es inflar el valor de la empresa para el ipo. esa es la honestidad accidental del sistema. y cuando, después de la salida a bolsa, un ejecutivo es despedido por intentar conseguir el manuscrito del libro de lyons, la empresa lo tapa con un comunicado que primero anuncia un ascenso y esconde el despido en el segundo párrafo. la acción casi no se mueve. el mercado no castiga el engaño porque el mercado lee del mismo libreto.
ahora bien. nada de esto convierte al ecosistema vc en un fraude. esa sería la lectura fácil y la equivocada.
el teatro funciona en silicon valley porque hay condiciones materiales que lo sostienen. hay un mercado de adquisiciones tan profundo que empresas sin rentabilidad pueden ser compradas a múltiplos absurdos antes de que el unit economics las alcance. hay una densidad de capital que hace que una tasa de fracaso del noventa por ciento sea matemáticamente sostenible dentro de un portfolio. hay décadas de historia acumulada detrás de cada señal, de modo que el nombre de un fondo en el cap table transporta información imperfecta pero real sobre la calidad del deal flow. el sistema de señales que garcia martinez describe funciona porque hay suficiente peso histórico detrás de cada señal para que sea débilmente predictiva. el teatro es caro, pero el tamaño del premio en la cola de la distribución lo paga.
es un sistema diseñado para un contexto específico: capital abundante, mercado de salida gigante, tolerancia institucional al fracaso en masa. donde esas tres cosas existen, el teatro tiene una lógica financiera defendible aunque sea estéticamente ridícula.
el problema es que latam importó el teatro sin importar el elenco.
no tenemos el mercado de adquisiciones que absorbe los proyectos no rentables antes de que venzan. no tenemos la densidad de capital que hace sostenible una tasa de fracaso masiva. no tenemos las décadas de historia que le dan valor informativo a las señales. el nombre de un fondo regional en un cap table no transporta la misma información que el de sequoia, no porque la gente sea peor, sino porque no hay todavía suficiente track record acumulado para que la señal signifique algo.
lo que sí importamos, completo y sin fricción, es el lenguaje. tenemos el pitch deck en inglés. tenemos la ronda seed y la serie a nominadas en dólares. tenemos los culture decks y los okrs y las versiones locales del demo day. tenemos founders que aprendieron a hablar como garcia martinez habla de sacca, pero sin el sacca real detrás. tenemos el "we're the good guys" y el "solving for ev" traducidos a un contexto donde el ev nunca se va a realizar porque no hay a quién venderle la empresa al múltiplo que la narrativa promete.
el resultado es un teatro de segundo orden. un sistema de señales que imita a un sistema de señales, sin la historia acumulada que le daba al original su débil valor predictivo. la performance que en el valle es escenografía sobre un edificio real, en latam es escenografía sobre un terreno baldío.
y acá está la parte punzante, la que importa: el costo de ese teatro de segundo orden no lo paga el ecosistema, que diversifica y sigue. lo pagan los equipos operativos. los que se gastan años de su vida productiva ejecutando una promesa que el mercado local nunca tuvo la infraestructura para cumplir. arman el tablero, escriben las prds, negocian con los proveedores, y todo ese trabajo competente y real existe para sostener una distancia que el mercado nunca iba a cerrar.
hay una consecuencia más profunda, y es de selección. el teatro vc no selecciona al mejor operador. selecciona al mejor performer del teatro vc. garcia martinez es explícito sobre el tipo de persona que el sistema premia: no el que construye, sino el que sabe leer la sala, detectar la debilidad ajena, recitar el libreto sin que se le escape la risa en el momento equivocado. wiener lo confirma desde el otro lado cuando describe cómo la habilidad técnica y emocional real, las cosas difíciles de fingir, estaban sistemáticamente subvaloradas frente a la capacidad de proyectar pertenencia.
cuando ese filtro de selección se exporta a un ecosistema sin el backstop financiero del original, lo que premia es todavía peor: founders óptimos para levantar plata en un contexto donde levantar plata no está acoplado a construir algo que funcione. se forma una generación de operadores entrenados en la performance y no en la sustancia, en un mercado que no puede pagar la performance.
esto no es un argumento contra construir en la región. es exactamente lo contrario. es un argumento a favor del tipo de empresa que el ecosistema vc ignora porque no habla el idioma correcto: la que arma una unidad económica que cierra desde el primer día, que le vende a clientes reales a precios que cubren costos, que crece lento sobre base sólida. ese negocio no tiene la curva de hockey stick. no tiene los millones de usuarios que no pagan. no entra en ningún deck. pero tiene la única cosa que los tres libros que cité documentan como genuinamente escasa en todo el ecosistema: una relación honesta entre lo que prometió y lo que produce.
el teatro vc garantiza una sola cosa, y es su propia reproducción. el resultado del negocio, como garcia martinez describe al sistema entero, es "pseudorandom": parece determinístico desde afuera, pero abajo hay puro ruido. en el valle, el tamaño del premio compensa el ruido. en latam, donde el premio es más chico, el capital más escaso y los equipos más expuestos, importar el teatro sin el elenco completo es la forma más elegante de quemar talento que se podría haber usado para construir algo que efectivamente exista.
chaos monkeys, antonio garcia martinez (2016). uncanny valley, anna wiener (2020). disrupted, dan lyons (2016).